Charlie Baileygates es agente de la policía de Rhode Island, siempre atento y servicial con su prójimo. Sin embargo siempre llevó su amabilidad al extremo de tragar más de una humillación. La peor: cuando su mujer lo abandonó por otro y lo dejó al cargo de los tres hijos, que ni siquiera eran suyos sino del amante de raza negra y enano. Quince años después, Charlie reacciona ante un mal día con furia irracional y pone el pueblo patas arriba. Los médicos determinan que es esquizofrénico y tiene por otro yo a Hank Evans: un matón arrogante, grosero y salido que repara a su modo las frustraciones de Charlie.