Aunque aparece como bebé durante las correrías de Patoruzito, la historia de Upa, hermano menor del cacique, es más triste y singular en la versión adulta. Nacido sietemesino, y privado de los rasgos atávicos de los Patoruzek —la fuerza sobrehumana, los pulgares desmedidos, y sobre todo el vibrante grito de ¡Huija! proferido al ver la luz—, su padre lo encierra en una cueva para preservar el honor de la familia. Es inexplicable cómo sobrevive en esta hasta que su hermano mayor, ya adulto, lo descubre allí y lo lleva consigo a la ciudad.